EL COLIBRI MAYA

Hace muchísimo tiempo, cuando los dioses mayas crearon la Tierra, a cada animal le asignaron una tarea determinada. Pero, al terminar, se percataron de que no había quién transportara las ideas, los pensamientos y los deseos entre unos y otros.
Además, se habían terminado el barro y el maíz, que son los materiales con los que habían originado el resto de las cosas. Solo les quedaba una pequeña piedra de jade, por lo que decidieron tallarla y crear una pequeña flecha. Cuando finalizaron soplaron sobre ella y salió volando. Habían creado así un nuevo ser, al que llamaron Ts’unu’um o colibrí, ave portadora de mensajes, pensamientos y buenos deseos.
Tan frágil es, que puede acercarse a las flores más delicadas sin mover un solo pétalo. Tan ligero, que ningún hombre podrá adornarse con sus plumas, ni tenerlo en sus manos o en una jaula. Si ves un colibrí, es porque alguien te manda buenos deseos.
Tomado y adaptado de: https://ciudadtrendy.mx/leyenda-maya-colibri-dioses-xtsunuum-mensajero-de-deseos-ave-jade-alas-colores/
TEMA II
LAS MUJERES QUE VISTEN DE NEGRO VIVEN VIDAS DE COLORES
No siempre el negro fue elegancia. El diseñador Ángel Yáñez explora la historia del negro y lo que significa hoy para el mundo de la moda.
A lo largo de la historia, la humanidad parece haber desarrollado una visión negativa del color negro y lo ha clasificado así, dándole un carácter asociado a lo oscuro, lo malo y hasta lo tenebroso, para no entrar en la discusión sobre el negro como ausencia de color, tema que daría para otra columna.
Consultando estudiosos confirmé que Federico Nietzsche, el padre del nihilismo, en su Genealogía de la moral explica la asociación histórica de negro con lo negativo, de allí provienen también el racismo y otras formas odiosas de interpretación de la realidad que terminan siendo regla y verdad.
Con la moda no ha sido distinto. Salvo algunos referentes de la nobleza española en el siglo XVI, que lograron influenciar a las altas cortes del resto de Europa –sobre todo a la holandesa del siglo XVII–, no es posible apreciar otros ejemplos de la utilización del negro asociado a la elegancia y, en cualquier caso, este se usaba más como fondo para resaltar el blanco de los puños y los cuellos tipo gorguera y de encaje.
Más tarde, en el siglo XIX, se empezó a popularizar el negro de Sedán o de Mountaban, pero aún con un enfoque discriminatorio y peyorativo, al hacerlo exclusivo de las prendas masculinas y de las mujeres de la servidumbre, empezando luego a desarrollarse su uso para las ceremonias fúnebres y el luto.
Hasta que, finalmente, con el gran siglo XX apareció la legendaria Coco Chanel, quien prendería la revolución con su petite robe noir o little black dress, atreviéndose a hacer alta costura en negro para las mujeres, regla que se afianzó con sus también revolucionarios pantalones negros, que alcanzarían una versión exquisita en manos de Yves Saint-Laurent. Este simbolismo positivo, promovido desde la moda, ha calado de tal manera en la cultura contemporánea, que la expresión “the new black” es de uso generalizado para referirse a nuevas tendencias, desbordando el uso inicial para temas fashionistas. En América Latina se llegó al radicalismo con el vestido negro de paños pesados, que se usaba igual para el aniversario empresarial, la gala de noche, el luto o la entrevista de trabajo.
Un exceso que, rápida y afortunadamente, se superó, con personificaciones discretamente elegantes del vestir negro como la de Gloria Valencia de Castaño, a quien podemos recordar con el uso de sutiles accesorios como un detalle de joyería estratégicamente ubicado en el ajuar, siguiendo de esa manera bellísima los dictados de Saint-Laurent y Karl Lagerfeld, para lograr establecer la premisa a partir de la cual hoy en día en Colombia y el resto del mundo el negro es característico de exquisitez. Tal vez por eso Neiman-Marcus dijo: Las mujeres que visten de negro viven vidas de colores.
En mis inicios como diseñador compartí mi tiempo de ocio con un personaje a quien admiraba y seguiré admirando: Susanita de Goenaga, también conocida como Madame Crepé, quien esporádicamente trabajó para Dior. Creo que fue para ese momento cuando empezó mi idilio con el negro y la elegancia. Y con la noche, que ha sido típicamente asociada a lo oscuro, y en todo caso, a lo negro con un enfoque tétrico. De la noche también puede decirse que en la modernidad obtuvo su reivindicación, muy seguramente de la mano del avance tecnológico de la energía eléctrica.
Así que, desde un breve vistazo a la evolución del negro a través de la moda, encontramos tanta importancia de esta que, por momentos, podemos equipararla a la tecnología como un impulso en el desarrollo de la cultura y de la sociedad.
Fijémonos nuevamente en el negro y la reciente tendencia en arquitectura de casas y edificios con sus fachadas oscuras y negras.
A mí, sin ir más lejos, hasta me gusta pensar que fui, y sigo siendo, una oveja negra.(Yáñez, 2014)CLIC A
Una voz en la fuga cósmica
(Fragmento- Adaptación)
Durante toda mi vida me he preguntado sobre la posibilidad de que exista vida en otras partes del universo: qué forma tendría o de qué estaría hecha. Todos los seres vivos de nuestro planeta están constituidos por moléculas orgánicas, complejas arquitecturas microscópicas. Sin embargo, hubo una época anterior a la vida en la que la Tierra era estéril y desolada. Hoy nuestro mundo rebosa de vida, lo que nos lleva a cuestionarnos cómo llegó a producirse, cómo se formaron moléculas orgánicas en ausencia de vida y cómo surgieron los primeros seres vivos. También nos preguntamos cómo evolucionó la vida hasta dar origen a seres tan complejos como nosotros, capaces de explorar el misterio de nuestros propios orígenes.
Estas preguntas se extienden hacia el universo: ¿existe vida en los innumerables planetas que giran alrededor de otras estrellas? Y si existe, ¿se basa en las mismas moléculas orgánicas que en la Tierra?, ¿se parecerá a las formas de vida que conocemos o presentará diferencias sorprendentes, adaptadas a ambientes completamente distintos? En el fondo, la naturaleza de la vida en la Tierra y la búsqueda de vida fuera de ella son dos caras de una misma inquietud: comprender qué somos.
En las vastas regiones oscuras entre las estrellas existen nubes de gas, polvo y materia orgánica. Gracias a los radiotelescopios, se han descubierto numerosas moléculas orgánicas, lo que sugiere que los componentes básicos de la vida están distribuidos por todo el cosmos. Esto lleva a pensar que el origen y la evolución de la vida podrían ser una consecuencia natural del universo cuando se dispone del tiempo suficiente.
En algunos de los miles de millones de planetas de la Vía Láctea, la vida quizá nunca surja; en otros, podría aparecer y desaparecer, o quedarse en formas muy simples. Pero en una pequeña fracción de mundos, podrían desarrollarse inteligencias y civilizaciones incluso más avanzadas que la nuestra.
A menudo se afirma que la Tierra es excepcionalmente adecuada para la vida, con sus temperaturas moderadas, agua líquida y atmósfera rica en oxígeno. Sin embargo, esta idea confunde causa y efecto: nosotros estamos adaptados a la Tierra porque evolucionamos aquí. Las formas de vida que no lograron adaptarse desaparecieron, mientras que nosotros descendemos de aquellas que prosperaron. De la misma manera, los seres que evolucionen en otros mundos también estarán perfectamente adaptados a sus propios entornos.
En definitiva, toda la vida en la Tierra está profundamente conectada, compartiendo una misma base química y una historia evolutiva común, lo que refuerza la idea de que la vida, en cualquiera de sus formas, es parte de un mismo fenómeno universal.
