“Argumentar es una habilidad discursiva que todo ciudadano debe desarrollar para actuar con solvencia en la vida social”. Eso quiere decir que parte de las habilidades que compromete la interacción con otras personas, sea en escenarios públicos o en la cotidianidad, es la capacidad de defender nuestras ideas, de convencer a otros, de justificar nuestros pensamientos y nuestros actos.

A pesar de su frustración respecto a su corta “hoja de vida”, Juana sabía que la única respuesta a los tiempos de incertidumbre era alimentar la paciencia y la tranquilidad. Eso no significaba quedarse quieta, sin hacer nada, o esperar a que las cosas le llegaran mágicamente a sus manos. Significaba por el contrario seguir desempeñándose muy bien como madre, como trabajadora, como estudiante, ahorrando energía y conocimientos para hacer uso de ellos cuando llegara el momento de tomar alguna decisión importante.
Así, después de salir de clase ese sábado, decidió que aquella situación no era impedimento para seguir tocando puertas y buscando opciones.
La primera opción que intentó fue hablar con sus jefas, las dueñas de la casa de familia donde trabajaba, para comentarles su deseo de tener más tiempo libre. En la conversación Juana argumentó que el tiempo libre lo necesitaba para poder compartir más con su hija, y tener más espacios de lectura y escritura. Ellas, una pareja de hermanas, mujeres comprensivas pero exigentes, le dijeron que ella tenía dos opciones: o trabajar menos horas y ganar menos dinero; o distribuir de diferente manera el tiempo libre que ella tenía.
Una de ellas particularmente le mencionó algo que la dejó muy pensativa aquellos días: “no se trata de tener mucho tiempo, sino distribuirlo mejor; la cantidad de tiempo no tiene nada que ver con la calidad del tiempo que inviertes en tus actividades y proyectos”.
La respuesta le recordó una de las enseñanzas de la fábula de la tortuga y la liebre: “no el que más corre es el que más lejos llega”.
Ante la respuesta, Juana reflexionó sobre aquello que querría hacer. La conclusión a la cual llegó era que quería redistribuir su tiempo de estudio y de trabajo, lo cual le permitiría aprovecharlo mejor. trabajaba 4 días a la semana, 8 horas al día; eso significaba trabajar 32 horas la semana en total; el día que tenía de descanso, lo dedicaba a leer y a hacer sus tareas de escuela para el sábado. Sin embargo, se dio cuenta que para ella no era tan provechoso leer y estudiar todo un día, como lo sería si tuviera más horas libres de lectura y estudio todos los días. Por esa razón decidió proponer a sus jefas que le permitieran trabajar los cinco días a la semana, pero sólo 6 horas al día.
Al comentarles su propuesta, Juana dio la misma razón que surgió a raíz de su reflexión; a eso añadió que, trabajando 5 días a la semana, 6 horas diarias, no solamente cumpliría con las mismas horas de trabajo semanal, sino que la casa permanecería aseada la semana entera. Las razones presentadas por Juana parecieron convencer parcialmente a sus jefas, excepto porque Juana había hecho mal sus cuentas: trabajando 6 horas al día, los 5 días a la semana, no trabajaba 32 horas sino 30. La contrapropuesta presentada a Juana por parte de las dueñas de casa fue que trabajara 6 horas al día, excepto el lunes, donde cumpliría las 8 horas de trabajo. A Juana pareció gustarle la idea, y decidió aceptar el trato.
Con más tiempo libre por día, Juana empezó a sentir menos cansancio, lo que le permitía compartir mejor calidad de tiempo con su hija y disfrutar más sus lecturas personales. Esa sensación de bienestar se mantuvo por unos cuantos meses, hasta que un sábado, después de la clase, el profesor se acerca a Juana y le dice que hay disponible un trabajo en servicios generales en la empresa donde trabaja su hermano.
El empleo es mejor pago y el lugar de trabajo es más cercano a la casa, por lo que Juana decide aplicar. Sin embargo, aunque iba con la recomendación de su profesor, era necesario que presentara una entrevista con el hermano de su profesor. Juana sintió un poco de nervios.
El profesor le dijo que no se preocupara, puesto que la entrevista sólo le preguntarían por su experiencia laboral y le pedirían que argumentara por qué ella era la mejor candidata para obtener el trabajo. Ella sintió aún más nervios pues pensaba en lo que le costaba hablar en público. Sin embargo, sin que ella misma se diera cuenta, ya no era una novata en el arte de argumentar.
¿QUÉ ES LA ARGUMENTACIÓN?
La argumentación es una práctica discursiva que tiene como propósito defender una postura o una opinión y disuadir al otro de la propia. Para ello emplea razonamientos (argumentos) lógicos, conscientes, demostrables.
Se trata de un ejercicio común en ámbitos de confrontación de ideas, como los parlamentos nacionales, los debates públicos o las negociaciones. Se considera saludable para la convivencia democrática y para la pluralidad de opiniones, ya que permite el contraste apasionado de ideas, en lugar de recurrir a la violencia.
Al mismo tiempo, se llama argumentación (o Teoría de la argumentación) al estudio de los argumentos, de la mano de la lógica, la filosofía y la oratoria, así como a los textos argumentativos que una persona puede producir, en los cuales hace uso de sus capacidades expresivas y de su razonamiento para defender o atacar ciertas ideas.
El estudio de la argumentación proviene de épocas antiguas, cuando numerosas escuelas de filosofía estudiaban el arte de la persuasión. De particular importancia fueron los Sofistas de la Grecia clásica, quienes florecieron durante la Atenas democrática del siglo V a. C., así como los posteriores filósofos Platón (c. 427-347 a. C.) y Aristóteles (384-322 a. C.), quienes cultivaron ampliamente el arte de la argumentación.
CARACTERÍSTICAS DE LA ARGUMENTACIÓN
En líneas generales, todo ejercicio de argumentación cumple con las siguientes características:
v Aspira a convencer, a modificar el punto de vista contrario, o sea, a la persuasión.
v No consiste simplemente en opinar, sino en sustentar las opiniones de manera comprobable.
v Se basa en la construcción y el manejo de argumentos. Emplea para ello premisas, datos e información para sustentar lógicamente un punto de vista.
v Apela a la razón y no las emociones.
Estructura de la argumentación
La argumentación no consiste en el manejo libre de las premisas, sino que se apega a ciertas estructuras para resultar eficaz. Así, debe constar de:
ü Una tesis a defender, o sea, a favor de la cual se argumenta.
ü Un conjunto de premisas a partir de las cuales se desprende la tesis.
ü Un argumento que vincula las premisas con la tesis a demostrar.
TIPOS DE ARGUMENTACIONES
Los argumentos pueden clasificarse de acuerdo a diferentes criterios, como son:
· Según su capacidad de persuasión. Esto es, según qué tanto convenzan al otro, podemos hablar de argumentos débiles (fáciles de rebatir), argumentos sólidos (difíciles de rebatir) o argumentos irrefutables (imposibles de rebatir).
· Según su validez formal. O sea, según se adapten o no a un modelo de lógica riguroso, podemos diferenciar entre argumentos válidos e inválidos.
· Según su contenido. Es decir, según el tipo de argumentos que proponen, podemos distinguir entre diversas tendencias, enmarcadas en categorías de tipo social y cultural que pueden variar, pero que a grandes rasgos son:
Tópico de la existencia. Aquellas cosas presentes se prefieren siempre a las inexistentes. Por ejemplo: “Yo también amo el cine, pero hoy no hay función”.
Tópico de la utilidad. Aquello útil y productivo se prefiere siempre a lo inútil u ocioso. Por ejemplo: “No sigas perdiendo el tiempo con eso, si no lo vas a lograr”.
Tópico de la moralidad. Aquello que se ciñe a las ideas tradicionales de bien y mal, es preferible a lo que no. Por ejemplo: “Una señorita de su casa no debería andar tan tarde por la calle”.
Tópico de la cantidad. Aquello más abundante es preferible a lo escaso. Por ejemplo: “Mejor llévate el vestido azul, ese color se está usando mucho”.
Tópico de la calidad. Aquello que se valora como de mejor calidad, es siempre preferible a lo otro. Por ejemplo: “Prefiero comprar un solo pantalón, pero que sea de buena marca”.
MOMENTO PRAXEOLOGICO
Actividad 1.
En grupos, dialoguen y respondan por escrito las siguientes preguntas:
a) ¿Cuál es la razón, tesis o argumento principal por el cual Juana decide pedir la redistribución de su tiempo de trabajo a sus jefas?
b) Realice un corto resumen del texto anterior
c) Que personajes intervienen en la historia
d) ¿Qué otro argumento utiliza Juana para convencer a sus jefas de aceptar su propuesta?
Lean y conversen respecto a la siguiente afirmación:
“la carencia de afecto y de comunicación en el hogar conduce a los jóvenes a consumir drogas”
e) En grupo, escriban dos argumentos a favor y dos argumentos en contra de la afirmación.
f) Planteen una respuesta de rechazo o aceptación frente la siguiente proposición, exponiendo los argumentos que la sustentan:
“La pena de muerte acabaría con los delincuentes de este país”
Actividad 2.
1. De manera individual, responda y realice lo que se propone a continuación.
Imagine que usted fue contratado para hacer una columna de opinión en un prestigioso periódico de su ciudad natal. El tema sobre el que debe escribir es la violencia intrafamiliar. Usted debe responder a la pregunta:
a) ¿qué implicaciones tiene la violencia intrafamiliar en la educación de los niños en Colombia?
b) Defina y escriba una hipótesis (idea central) que responda a la pregunta formulada.
c) Demuestre que su hipótesis es cierta haciendo uso de las estrategias argumentativas que conoce. (pista: utilice como punto de reflexión su experiencia personal y las experiencias de vida que usted conozca).
2. Lee el texto de Elvira Lindo y contesta las preguntas que se plantean a
continuación:
Si el Burger King se salta a la torera los compromisos de autorregulación y presenta la
reina del Kingsize de las hamburguesas, lógico será obligarle a que asuma lo pactado.
Pero a estas alturas se sabe que ni la obesidad infantil ni la anorexia se atajan sólo
con sanciones. Recuerdo hace cinco años el juicio contra McDonalds por la obesidad
de una criatura adolescente. El padre, vecino de Queens, responsabilizaba a la
empresa por no informar en sus menús del exceso de grasa del Bicmac. La empresa
se comprometía a partir de ese momento a “advertir” al cliente de los niveles de grasa
y azúcares, pero se defendía aduciendo que nadie obliga a nadie a comerse un
Mcpollo a diario. Recuerdo haber pensado que este país, EE UU, había dado con el
invento del siglo: la maravilla de la responsabilidad delegada. Siempre habrá otro,
persona o empresa, que se hará cargo de tus vicios irrefrenables. Lo que se persigue
a la hora de cargar la culpa en otras espaldas es una liberación psicológica, pero, en este país tan aficionado a la demanda, las “víctimas” desean además ser
recompensadas con la soñada indemnización, que no cura, pero reconforta. Un dinero
que serviría para la asistencia sanitaria a la niña obesa, pero en absoluto haría
reflexionar a los padres sobre la nula atención que habían prestado a la alimentación
de la niña desde su nacimiento. La irracionalidad de la alimentación americana es
histórica y tiene su origen, así lo creo, en la propia dureza de la creación del país, pero
en España no hay excusa para el abandono de la sabia utilización de ingredientes que
practicaban nuestras madres y que se materializaba en ese olor riquísimo que
despedían las cocinas a la hora de comer. Hace poco leíamos que en un colegio
andaluz en el que los profesores trataban de enseñar a los alumnos a alimentarse
racionalmente, algunas madres aprovechaban el recreo para meter a escondidas
bollos industriales por la verja. Mientras que en Estados Unidos lo que prima es llenar
el buche y así se transmite a los hijos, en España nos pierde el exceso de mimo
materno, el gusto por satisfacer el capricho, el no querer darle al angélico un disgusto
obligándole a que se coma algo tan aburrido como una manzana.
1. ¿Cuál es el tema y la idea principal?
2. ¿Quién y por qué razón demandó a McDonald’s hace cinco años?
3. ¿Cuál fue la consecuencia?
4. ¿Qué significa responsabilidad delegada?
5. ¿Qué persiguen las víctimas al demandar a una empresa?
6. ¿Qué opina la autora sobre la alimentación española?
7. ¿Cuáles son los culpables de la mala alimentación en Estados Unidos?
8. Según la autora, ¿qué causa en España la mala alimentación?
9. ¿Cuál fue la actitud de algunas madres en un colegio andaluz? ¿Estás de acuerdo? Justifica tu respuesta.
10. ¿Cómo deberíamos alimentarnos?
11. ¿Por qué es un texto argumentativo?
12. ¿Qué funciones del lenguaje predominan?
13. Tipos de argumentos utilizados.
